«Nos preocupa y lamentamos la violación de los derechos humanos como son la libertad de expresión, la libertad religiosa y el libre tránsito, que van deteriorando cada vez más el clima social en Nicaragua», expresaron los obispos de Panamá que conforman el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal Panameña y reiteraron su acompañamiento, a través de la oración y su cercanía, a la Iglesia y el pueblo nicaragüense que se encuentra en un momento difícil por la expulsión de religiosas, la persecución, el allanamiento y cierre de medios católicos, en medio de la crisis política, social y económica que vive ese país.
La situación de la iglesia católica en Nicaragua es tensa en estos momentos luego de que régimen del Daniel Ortega apresara en la curia episcopal de Matagalpa al obispo, cinco sacerdotes, tres seminaristas y dos laicos acusados de supuestamente intentar organizar “grupos violentos”, los religiosos aún se mantienen retenidos y aislados desde el pasado 4 de agosto y han tenido que comenzar a racionar el vino y las hostias durante las misas que deben celebrar a puertas cerradas y sin feligreses, además se desconoce la cantidad de alimentos que poseen.
Los prelados de Panameña añadieron que «Queremos decirles a nuestros hermanos y hermanas nicaragüenses que no están solos y les recordamos que, en tiempos de crisis, nuestra roca es Jesucristo y en Él ponemos nuestra confianza y fe. Hacemos eco de las palabras del salmista: Dichoso el que cuida del pobre y desvalido; en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor. El Señor lo guarda y lo conserva en vida, para que sea dichoso en la tierra, y no lo entrega a la saña de sus enemigos”.
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