Debido a una prolongada escasez de lluvias, la administración del Canal de Panamá se ha visto obligada a implementar una reducción operativa en el flujo diario de embarcaciones.
Esta medida busca gestionar de manera estratégica el déficit hídrico actual limitando el tráfico a un máximo de 32 tránsitos por jornada.
El propósito central de este ajuste es preservar los niveles de agua necesarios para garantizar la sostenibilidad de la vía interoceánica frente a los desafíos climáticos.