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4 años atráson
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Fito Chiari
Europa se pone en alerta tras la llegada del virus del mono a este continente. Hasta el momento, se han detectado casos confirmados en España, Reino Unido, Portugal y Suecia.
Esta semana Estados Unidos también reportó su primer caso en hombre proveniente de Canadá.
La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) ofrecieron información sobre esta enfermedad similar, aunque más leve, a la viruela clásica erradicada en 1980.
Se considera que la transmisión entre humanos es escasa y requiere de un contacto estrecho, por lo que no se espera un número muy elevado de pacientes.
Por otra parte, se explica que aún desconoce cuál va a ser la evolución epidemiológica de la viruela del mono y se aconseja a los que tengan dudas sobre una posible infección que consulten a su centro médico.
Se trata de un ortopoxvirus que infecta a animales como roedores, los hospedadores del virus, y provoca brotes en primates y, con baja frecuencia, en humanos.
La transmisión de persona a persona se produce a través de saliva o excreciones respiratorias, o por contacto con el exudado de la lesión o el material de la costra.
También a través de heces, así como en las relaciones sexuales, sin que se trate expresamente de una enfermedad de transmisión sexual.
Entre 5 y 21 días, siendo en la mayoría de los casos entre 7 y 14 días
La viruela del mono causa con fiebre, dolores de cabeza, musculares y de espalda, escalofríos y agotamiento, además de inflamación de los ganglios y una erupción que comienza en la cara y se extiende a otras partes del cuerpo, principalmente manos y pies.
La enfermedad puede durar entre 2 y 4 semanas hasta una completa recuperación.
Cuando haya una «exantema vesicular» sin causa explicable en cualquier parte del cuerpo y al menos uno de los síntomas clásicos de esta enfermedad (fiebre superior a 38,5, dolores de cabeza intensos, mialgia, artralgia, dolor de espalda o inflamación de ganglios).
También por contacto con un caso confirmado o probable en los 21 días antes del inicio de los síntomas.
Para la mayoría de las personas es una enfermedad autolimitada, que generalmente dura de dos a cuatro semanas y da como resultado una recuperación completa. No obstante, las personas inmunodeprimidas pueden sufrir complicaciones como dificultad respiratoria, infecciones bacterianas secundarias y encefalitis.
Los pacientes deben aislarse mediante el uso de mascarilla quirúrgica y permanecer en una habitación individual. Se cubrirá cualquier lesión en superficie corporal. El paciente es contagioso hasta que todas las costras han caído.
No hay vacuna o tratamiento específico disponible para este virus y el tratamiento va dirigido a aliviar los síntomas.
La vacunación frente a la viruela humana ofrece protección frente a la viruela de los monos, aunque en España se dejó de vacunar en 1980 al considerarse erradicada.
El virólogo del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) de España, Mariano Esteban, ha abogado por vacunar a los contactos estrechos de las personas contagiadas por el virus de la viruela del mono antes de que desarrollen síntomas como método más rápido para controlar la transmisión.
Existen dos vacunas disponibles que podrían aplicarse, señala el virólogo a Efe: una es la de la viruela humana tradicional, que se dejó de administrar tras la erradicación de la enfermedad, pero que solo está autorizada por la agencia reguladora estadounidense, la FDA.
Se trata de Accam2000, una vacuna de segunda generación de uso muy limitado (personal de laboratorios de alto riesgo y unidades militares), tal y como recoge la web del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.
Y la otra es Imnavex, autorizada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) en 2013 y por la FDA en 2019 y que en EEUU se comercializa con el nombre de Jynneos, una fórmula desarrollada por Bavarian Nordic que podría proteger de la viruela del mono en humanos en alrededor del 85 %, según la experiencia con las vacunas usadas antes de la erradicación de la viruela humana.
Aquellas personas que recibieron la vacuna antes de 1980 podrían contar con una inmunidad duradera, por lo que estarían protegidos contra este virus hasta en un 85 %, si bien precisa el virólogo que, aunque los «niveles son suficientes para el control de este virus, habría que hacer un seguimiento».
Fuente: EFE
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