El líder kirchnerista, Alberto Fernández, asumió hoy la presidencia de Argentina con la misión de enderezar el rumbo de una economía débil que lo obligará a hacer un delicado equilibrio para lidiar con amplias demandas sociales y de inversores.
Con la presencia de mandatarios y funcionarios de algunos de los principales socios de Argentina, Fernández, de 60 años, juró como presidente ante el Congreso, y por la tarde tomará juramento a sus ministros en la Casa Rosada.
Con una inflación superior al 50% anual, una economía en recesión y una pobreza cercana al 40%, la renegociación de una deuda pública cercana a los 100.000 millones de dólares -que parece impagable en el corto plazo- será clave para el futuro de su Gobierno.
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