El 16 de julio de 1950, el Estadio Maracaná de Río de Janeiro fue testigo de una de las hazañas más recordadas del fútbol. En el partido clave de la ronda final, Brasil y Uruguay se encontraron, con la asistencia más alta que se haya visto en una Copa del Mundo, con la atenta mirada de 173.850 espectadores.
El anfitrión Brasileño tenía como meta levantar la copa del mundo en casa, pero Uruguay remontó el marcador con goles de Schiaffino y Ghiggia, 2-1 silenciando a todo un país.
Dando inicio a una historia: el Maracanazo, el suceso que transformó a Uruguay en bicampeón del mundo después de haber obtenido su primer título en 1930 y que todavía hoy, 75 años más tarde, se recuerda como uno de los momentos más épicos de la historia del fútbol.

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