Un grupo de casi 4,000 repartidores de una plataforma de delivery, agrupados en la Asociación de Motorizados de Panamá, cumplieron 72 horas en paro tras denunciar reducciones unilaterales en sus ingresos y la falta de un marco regulatorio que proteja su labor.
El «sistema de grupos» y la baja de ingresos
La principal causa de la paralización es la implementación de un nuevo esquema de pagos basado en métricas de rendimiento. Pedro Reyes, asesor del gremio, explicó que se trata de un “sistema de grupos” que genera desigualdades y donde la ganancia varía según la calificación del motorizado.
«Un contrato también es negociable. Si tú me das una oferta, notifícamela primero, pero la empresa lo que hizo fue: esto es lo que va en 15 días y esto lo tienen que aceptar», sentenció Reyes durante la entrevista.
Riesgos de seguridad y falta de protección
Representantes de zonas como Panamá Norte y Panamá Oeste destacaron que el sistema actual los castiga si se niegan a entrar en «zonas rojas» por seguridad, ya que si un repartidor rechaza un pedido en un área peligrosa para proteger su integridad física, su métrica baja y es reubicado en un grupo con menores ganancias
Impacto económico y llamado al diálogo
La paralización ha tenido un impacto masivo, con un 97% de la flota detenida y una afectación estimada de 65,000 pedidos diarios que han dejado de facturarse.
A pesar de las críticas de algunos usuarios por las afectaciones en el tráfico y la falta de regulación laboral, el gremio insiste en que no se trata de una huelga, sino de un “cese de operaciones” pacífico.
El gremio también hizo un llamado urgente al Ministerio de Trabajo (Mitradel) para que actúe como mediador en este conflicto.
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