Una creciente crisis de personas sin hogar se reporta en Panamá, un problema global impulsado por factores socioeconómicos como el desempleo, los altos costos de vivienda y los problemas de salud mental.
Se destaca con alarma que la población afectada es cada vez más joven, registrando casos desde los 18 años, y que este fenómeno está profundamente vinculado al consumo de drogas y la falta de oportunidades.