Las protestas por la muerte del joven Nahel han terminado en incendios de vehículos y ataques a edificios públicos, incluida una cárcel.
La llamada a la calma de las autoridades no ha servido de nada. Los disturbios se han extendido la pasada noche por toda Francia, no solo en la periferia de París, como reacción a la muerte, el martes, de un joven de 17 años por un disparo de la policía en Nanterre. Hasta el momento hay 150 personas detenidas.
El fuerte olor a plástico quemado ha formado una nube, esta madrugada, en los barrios satélites de la capital francesa. Numerosas localidades se han visto afectadas por la quema indiscriminada de vehículos y contenedores de basura. Los incidentes han alcanzado suburbios de otras ciudades como Toulouse, Lille, Niza, Saint-Étienne, Lyon, Dijon o Clermont-Ferrand.
Además de vehículos, particulares y de la policía, han sido objeto de ataque comisarías, escuelas, autobuses urbanos y un tranvía. Se ha producido también saqueos de comercios.
Ha habido incluso el intento de asalto a la prisión de Fresnes, en el Valle del Marne, para liberar a detenidos. Los grupos jóvenes protagonistas de todos estos hechos usaron, como es habitual, fuegos de artificio de gran potencia para enfrentarse a la policía y provocar incendios.
Comentarios