«Cualquier uso de armas nucleares tendrá consecuencias serias para Rusia», es la respuesta a la amenaza de Vladimir Putin, acerca del empleo de ojivas atómicas tácticas para proteger los nuevos territorios autoproclamados con las anexiones de las regiones ucranianas, y llega del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que en una entrevista a la cadena Nbc denunció la retórica del Kremlin como «peligrosa» e «imprudente».
La alianza, advirtió, está lista para responder firme y unida a cualquier ataque deliberado a sus infraestructuras críticas. Pero sobre la adhesión de Kiev, que el presidente Volodimir Zelensky volvió a pedir a viva voz, tras el último arranque del zar, Stoltenberg reiteró que cualquier decisión deberá ser acordada por todos los miembros. En cualquier caso, los aliados continuarán apoyando a Ucrania, que continúa efectuando progresos en el terreno, como lo demuestra la reconquista de Lyman.
La ciudad «está totalmente liberada», confirmó Zelensky, y agradeció al ejército y celebró el retorno de las «banderas ucranianas al Donbás». El líder de Kiev se dirigió directamente a los rusos y los invitó a abandonar a Putin.
«Hasta que no resuelvan todos el problema con aquellos que comenzaron esto, que iniciaron esta guerra insensata de Rusia contra Ucrania -dijo-, los eliminaremos uno a uno, ya que hacen de chivos expiatorios por no admitir que esta guerra es un error histórico de Rusia».
Después de haber obligado a las tropas rusas a una nueva, y clamorosa retirada, la recuperación de Lyman, nudo ferroviario estratégico en el Donetsk, volvió el aliento a la contraofensiva de Kiev, justamente el día después de la anexión de la región por parte del Kremlin. Una decisión que obtuvo la luz verde formal también por la Corte Constitucional de Moscú, mientras la Duma se apresta a ratificar los tratados firmados el viernes por el zar con los líderes separatistas de Donetsk, Lugansk, Jérson y Zaporiyia.