Tanto la ONU como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) han aprobado esta iniciativa y aseguran que «tendrá un impacto insignificante en las personas y el medio ambiente».
Apartir de agosto, las autoridades Japonesas iniciarán su plan de verter las aguas residuales de la central nuclear de Fukushima al Océano Pacífico.
Después de 12 años de análisis, protestas y polémica, el Ministro de Medio Ambiente declaró que «no había otras opciones» ya que Japón había agotado el espacio para mantener material contaminado y necesitan liberar espacio para desmantelar la planta de una forma segura.

Se estima que más de 1.3 millones de toneladas métricas de agua residuales sean vertidos y tarden entre 30 y 40 años en completar la descarga.
Para muchos expertos esto no es seguro, aunque sea inofensivo en pequeñas cantidades porque no penetra en la piel humana, pero si podría ser un problema si se ingiere a través del marisco o sal, aumentando el riesgo de cáncer.
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